Miami definitivamente, no es muy vampire-friendly. Aquí los días son largos, el sol es intenso, la moda colorida, la música movida y la gente demasiado rumbera. Mas, una noche en medio de Ocean Drive aparece un individuo sumamente intrigante, vestido de negro, vagando por las calles. Lo más sorprendente es la cantidad de bellezas bronceadas dispuestas a ofrecer sus cuellos para saciar su apetito.
Hace unos meses, Chayanne se tomó un merecido break de los escenarios para protagonizar Gabriel, el nuevo y ambicioso proyecto de MegaFilms que ha venido a marcar la pauta como la primera miniserie en alta definición producida en español. No sólo su formato rompió con la norma, sino que su libreto trajo un elemento completamente novedoso. Alejado de la repetida fórmula de la telenovelas comunes y dirigido en formato cinematográfico por el director Agustín, Gabriel narra un romance que dura 300 años y que aborda temas como la reencarnación, la venganza y la redención, en donde el “galán” es un vampiro torturado por el pasado. A Chayanne se une a un elenco all-star que incluye a Angélica Celaya, Julián Gil, José Luis Rodríguez “El Puma” como villano y Sebastián Lizarde en el papel de vampire slayer. Filmada en Miami, Puerto Rico, Roma y Venecia, Gabriel también incorpora efectos especiales nunca antes vistos en una telenovela.
El timing no pudo haber sido mejor ya que los vampiros están súper in. La serie True Blood de HBO es ya un culto y la película Twilight –que estrena este mes– marca la adaptación de una serie de best-sellers que ha sido comparada con el fenómeno de Harry Potter. También para Chayanne parecen haberse alineado todos los planetas: el éxito de Gabriel ha coincidido con el lanzamiento de Chayanne en vivo, su primer DVD y CD que incluye un megashow que realizó en el estadio River Plate de Argentina.
Chayanne ha tenido su propio roce con la inmortalidad. Hoy, a los 40 años, se encuentra en el epítome de su carrera y su vida familiar –junto a su esposa, Marilisa Maronese, y sus dos hijos– permanece tan sólida que sólo nos queda por creer que este artista posee un don sobrenatural para mantener el exacto balance. Claro, aparte de que existen las obsesionadas que juran que cada vez que Chayanne se quita la camisa durante un concierto, les causa una experiencia mística.
Ocean Drive Español: ¿Un vampiro con acento boricua?
Chayanne: (Risas) Es el mío pero mezclado. El personaje de José Luis Rodríguez (el villano, Francisco Pizarro) sí tiene una entonación más o menos española, pero Gabriel es latinoamericano. Aquí vas a escuchar acentos de todos lados.
ODE: ¿Cómo te presentaron esta idea?
Chayanne: Yo andaba de gira por unos 26 países, durante un año y medio. Nunca había hecho una gira tan larga. A la oficina nos llega la idea de hacer Gabriel… Al principio me gustó mucho la propuesta porque venía de estar moviéndome constantemente durante los últimos 15 años, sin parar. Tomaba un avión, viajaba, terminaba el show, me montaba en un avión a la medianoche, me comía cualquier cosita, llegaba a la casa de madrugada sólo para que los niños se levantaran conmigo y los llevaba a la escuela. Entonces, esto llegó aquí y me gustó: uno, porque es en Miami; iba a poder estar en casa y seguir trabajando en la actuación, algo que me encanta.
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ODE: ¿Te tuvieron que convencer?
Chayanne: Mi primera reacción fue decir que sí. Entonces pensé, ‘Ahora déjame ver el libreto. Me dijeron que se iba a filmar en High Definition y como película… Sabía que Raúl Alarcón estaba involucrado y ya había una admiración mía hacia la figura del negocio. Yo aprecio todo. Me meto en todo. ¡Hasta en el café me meto yo! Pero no es por malo, sino por dar una opinión… Después de mucho tiempo estando en la música, yo creo que aprendes. Tuve suerte porque yo empecé bien chiquito y entonces comencé a entender esas líneas paralelas… lo que es la música, la actuación, cómo se edita, cómo se graba, el tiempo que conlleva, la energía que debes tener, la tolerancia… Por ejemplo, si yo tengo un compromiso con la prensa, no tengo nada más que esas tres horas de entrevistas. Hay unas horas previas de preparación, y unas horas después en las que te tienes que relajar. Te tienes que quitar esa ropa, darte un baño, pensar en las cosas que van a pasar con tu equipo y, después, el trabajo. Eso es una carrera.
ODE: ¿Y cuando te enteraste de que serías vampiro...?
Chayanne: Ya me habían dicho que era de vampiros y automáticamente dije, ‘¡Hmmph!’. Lo primero que viene a mi cabeza es que la gente no lo vaya a tomar como algo vulgarón, ordinario… Pero cuando leí el libreto, inmediatamente vi una historia de amor, y el amor todos lo vivimos.
ODE: ¿Cómo te preparaste para el rol de Gabriel?
Chayanne: Vi Interview with the Vampire, Blade, Underworld… pero me llamaba la atención que había una agresividad y una inclinación a la parte erótica, al sexo. Leí que el vampiro por lo general es delgado, seductor, que es una de las fuerzas sobrenaturales que se ha desplazado por todas las eras... Entonces fui leyendo todo eso y pensando en quién era Gabriel. ¿Quiénes eran sus padres, sus abuelos...? Me encantó que no tuviera que ver con Chayanne. No baila, no canta. Gabriel tiene una nube negra, una tristeza, un dolor muy grande.
ODE: Casi todo se filmó de noche. ¿Tuviste ese momento de duda por el cambio de horario?
Chayanne: No, pero sí tuve momentos de cansancio físico. El horario común era de seis de la tarde a seis de la madrugada. Una vez entramos a las siete de la noche y salimos a las doce del mediodía siguiente. Hay partes en la serie en la que me ves relajado… estaba cogiendo energía. Con ese horario, por el día, no funcionas.
ODE: Antes de Gabriel, ¿eras muy madrugador o nocturno?
Chayanne: Hubo momentos durante mi carrera en los que me acostaba a las cuatro de la mañana. Entre el grabar, la hablada, el comer ahí mismo en el estudio, era todo muy bohemio. Pero ya no lo hago así. He cambiado muchas cosas y seguiré evolucionando con el tiempo.
ODE: ¿Y las locaciones?
Chayanne: Filmanos en Venecia, que fue bellísimo. Estuvimos una semana. También grabamos en el Viejo San Juan, en las calles antiguas. Mojaron esos adoquines que lucían brillantes y los balconcitos, le encontramos ese lado gótico. También filmamos en Colombia y en los Everglades.
ODE: Con lentes de contacto rojos y colmillos filosos, ¿cómo evitaron no caer en la parodia?
Chayanne: En la parodia todos podemos caer... y más con los vampiros, que no son algo que nos estemos inventando sino algo que se está rehaciendo y rehaciendo… pero eso lo da la seriedad con la que lo haces. Cuando miras un proyecto, dices, ‘todos los que estaban allí estaban enfocados en ese proyecto’. Y en este proyecto ha habido seriedad con los personajes, ha habido seriedad con la producción.
ODE: ¿Qué fue lo que más te llamó la atención de Gabriel?
Chayanne: Me gustó que, a pesar de tener este dolor, Gabriel siempre se controló y no abusó ni siguió haciéndole daño a otras personas por rebeldía ante lo que le habían hecho a él.
ODE: Hay unas escenas de acción muy elaboradas. ¿Cómo se siente darle un golpe a alguien y que salga volando por el set?
Chayanne: ¡Ya quisiera uno! Esa fuerza sobrenatural te puede ayudar en muchas cosas. Los vampiros, por lo general, tienen una seducción con la mirada, la postura... inclusive tu manera de hablar cambia porque es más pausada. Conoces a cualquier persona y, aunque tenga 80 años, para ti es un recién nacido. Entonces, al momento de actuar tienes ese parlamento y ese pensamiento entrelíneas.
ODE: La idea del vampiro torturado no es nueva… ¿cómo se incorpora a la historia el elemento latino?
Chayanne: La maldición sucede en Perú, por una india inca. Ahí es que comienza la historia del primer vampiro latino.
ODE: Además de la escena romántica normal, aquí tienes el elemento del mordisco...
Chayanne: Oh yeah…
ODE: Háblanos de tu primera vez. ¿El hickey de Gabriel lleva a una a la sala de emergencia?
Chayanne: (risas) Desde ese momento la gente ha querido mirarme los colmillos. Por lo general, me los añadían digitalmente. Cuando tenía la prótesis, me tuve que entrenar para hablar y morder a Angélica. Ahí, en esa venita en el cuello. Pero no es el único sitio donde hay sangre. Hay una vena importante, allí abajo (señala la vena femoral)… Ahí sí hay sangre en cantidad.
ODE: Pero, ¿es posible que tú seas un vampiro tan descarado?
Chayanne: (Suspiro) I mean… yeah…
ODE: ¿Tuviste que morder hombres?
Chayanne: (risas) ¡Sí! Tuve que morder a un italiano … porque le estaba haciendo daño a una gitana… En el set fue cómico porque nos saludamos, ‘Hey, qué tal, brother… qué chévere… you’re going to die!’. Esa es la magia del cine: que pueden hacer lo que sea en edición.
ODE: Este personaje es una desviación de tu imagen del good guy.
¿El público está listo para ver ese lado depredador?
Chayanne: No tengo duda, porque me han visto en distintas facetas. En el escenario, en la actuación... A los 15 años hice un papel de revolucionario en una película del director Jacobo Morales... Me gustó el concepto de tener esa naturaleza malvada, luchando por ser buena.
ODE: ¿Dirías que este trabajo te despertó un lado oscuro?
Chayanne: Me sorprendí conmigo mismo por la parte malvada de Gabriel. Como siempre me han puesto ese sello de bueno, puedo llegar a ser empalagoso...
ODE: Y a nosotros que nos gusta el dulce... |